GRGL-Logotipos

Táchira – 8:32 am-. El país sufre los rigores de un “paquete económico”, que a todas luces fomenta desesperanza y desesperación al no percibirse un escenario de bienestar real, dado que se aplican recetas macroeconómicas aisladas, discontinuas e incongruentes. Cuando la realidad exige la implementación sincera y sistemática de un “Programa Macroeconómico y Macro-social”, que esté fundamentado en la sensatez política y económica: “no es problema de ideología sino de sentido común”.

Por tanto, estamos conscientes de la imperiosa necesidad que el gobierno nacional ponga en práctica un conjunto de políticas sensatas, coherentes, integrales y acertadas para solventar los graves desequilibrios estructurales que padecemos absolutamente todos los venezolanos en múltiples aspectos: entre ellos el económico y el ético-moral. Pero en paralelo, además de propiciar la esencial integración entre el sector público, empresarial y universitario a favor del verdadero bienestar sustentable se debe:

i) Transferir ingresos o poder adquisitivo a los sectores marginados de la población, con el propósito de recomponer el sistema de incentivos y méritos salariales productivos; ii) Realizar un ajuste integral de precios de todos los bienes y servicios, sin discriminaciones ni preferencias monopólicas; iii) Recibir ayuda financiera internacional por el orden de los 25 mil millones de dólares; iv) Unificar la relación bolívar-dólar en términos de un tipo cambio competitivo que supere los Bs. 500 por dólar USA; v) Invertir más de 2 mil millones de dólares en la ampliación, recuperación y potenciación de la infraestructura universitaria.

Además, urge la aplicación de una propuesta de estructura salarial, la cual esté sustentada metodológicamente y siga los mismos criterios gubernamentales para ajustar el salario mínimo (SM) y el bono de alimentación (BA). Esta propuesta en esencia consistiría en equilibrar los salarios de toda la comunidad laboral del país y universitaria en particular, tal cual al que se devengaba en diciembre del año 2007 (considerado como el año base o de referencia): se toman en cuenta las mismas cifras o la respectiva tendencia oficial de la inflación, que para el año 2016 se ubicó en lo mínimo en 700% (Año 2015: 180%).

Oportuno reseñar que la inflación desde diciembre de 2007 hasta la actualidad, se ha incrementado aproximadamente (de acuerdo a proyecciones que se pueden realizar de las propias cifras oficiales del INPC) en más de 100 veces y con respecto al índice nacional para alimentos superior a las 400 veces.

Es decir, si para finales del 2007 el salario mínimo de los trabajadores (SM) era de Bs. 614,79 y el bono de alimentación o “cesta ticket” (BA) era en promedio de Bs. 14,12 por día, entonces para marzo de 2017 tendrían que ubicarse en Bs. 70.456,00 (SM) y Bs. 186.700,00 (BA). De la misma forma, el salario para un docente universitario en la escala inicial debería ser de Bs. 455.000,00 (por lo menos).

Digresión:

Para el caso del sector universitario (de acuerdo a la misma metodología planteada), los beneficios socio económicos referidos por ejemplo a “hospitalización y cirugía” (HC) vendría dado por la siguiente relación: la sumatoria del salario normal de un profesor titular a dedicación exclusiva del año 2017 con el poder adquisitivo (diciembre de 2007), multiplicado por el criterio de ponderación del BCV, por el factor 4 (que representa la frecuencia de incremento en los costos de siniestro o salud que experimentaron las clínicas privadas durante el año 2016): HC= Bs. 10.012.788,32.

Pedro Morales. Docente Universitario. pmoral@unet.edu.ve ; @tipsaldia

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