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Entretenimiento

San Cristóbal – 23 Diciembre-. Como una antesala llena de paz y esperanza para un próspero 2016, calificó el Banco Sofitasa y el Ateneo del Táchira el concierto gratuito, “Entre tango, vals y un pajarillo” que se llevará a cabo este domingo 27 de diciembre, en el remodelado teatro María Santos Estela del Ateneo del Táchira a las 11 de la mañana.

Este concierto contará con la presencia del joven José Agustín Sánchez, quien es un reconocido músico, compositor y director tachirense que ha tenido la oportunidad de recorrer el mundo con su talento.

Desde los 8 años, fue cautivado por la música y desarrolló sus habilidades bajo la guía de profesionales como María Bucco, Liliana Fleites y Amilcar Rivas. A pesar de tener 16 años ya cuenta con títulos educativos del  Reino Unido, específicamente a Cambridge y Gales, donde se graduó en la Atlantic College of the United World College.

El joven tachirense estará acompañado por la violinista, Stefany Sarmiento; El percusionista, Luis Riera “Chispa” y el flautista, Oscar Adjunta.

El repertorio musical que los asistentes podrán escuchar será:

La Cumparsita: Tango de Gerardo Matos Rodríguez

Realidad: Tango de José Agustín Sánchez

Anhelos de Primavera: Tango de José Agustín Sánchez

Lagrimas Negras: Bolero Son de Miguel Matamoros

Romance de Barrio: Vals, Música de Aníbal Troibo y letra de Homero Manzi

Caminito: Tango, Música de Juan de Dios Filiberto y letra de Gabino Coria

Bésame Mucho: Vals de Consuelo Velázquez

Silueta Porteña: Milonga, música de Juan Ventura, Nicolás Cuccaro. Letra de D´Aniello y Ernesto Nolli

San Cristóbal – 22  Diciembre – 10:22 am-. La Hemeroteca estadal «Pedro Pablo Paredes» adscrita a la Dirección de Cultura del Estado (DCET) presenta del 21 de diciembre al 21 de enero la exhibición itinerante «Huellas de la Historia» en la Galería Manuel Osorio Velasco de @CulturaPotencia.

Néstor Palencia, encargado de la hemeroteca del Estado junto a Sandra Rosales, coordinadora de la citada galería, desataron la cinta roja que dio paso a la muestra de 31 ejemplares hemerográficos que narran la historia tachirense desde 1882 hasta el 2005.

El Cojo Ilustrado es la muestra hemerográfica más antigua ofrecida en la exposición, que data del año 1882, es una reimpresión que mantiene una línea cultural, además de una sección biográfica que resalta mediante fotografías la Venezuela del siglo XIX en un formato de 16 páginas y 3 columnas de 32 x 23 centímetros.

Diario de Occidente, Vanguardia, El Centinela, El Universal, La Hora, El Nacional, Últimas Noticias, La Esfera, Diario Católico, La República, Diario Crítica, La Nación, Diario El Pueblo y La Religión, son los periódicos que integran la muestra hemerográfica y albergan en sus páginas notas curiosas, comics, publicidad, cartelera de cine, entre otros tópicos.

La Biblioteca Pública Central «Leonardo Ruiz Pineda» fue el primer escenario para dar a conocer las «Huellas de la Historia» con la muestra periodística, indicó Palencia, encargado de la hemeroteca del Estado, quien tiene previsto llevar la exposición a distintos espacios.

Al mismo tiempo, Oscar Duque, titular de cultura indicó que la finalidad de la exposición es ofrecer una muestra que narra cronológicamente la historia tachirense y, a su vez, destacó la gran labor que viene realizando la hemeroteca del Estado, desde el 14 de septiembre de 1983, convirtiéndose en patrimonio de la región.

De igual forma, resaltó el trabajo de la coordinadora de la Galería Manuel Osorio Velasco en la organización de dos grandes exposiciones, a saber, «Claros Oscuros» y «Huellas de la Historia» como parte del cierre del año en curso.

Mientras que Sandra Rosales, coordinadora de la citada galería, invitó a la colectividad tachirense a conocer los hechos que marcaron una huella en el Estado, en la exposición que estará abierta al público de 8 a.m. a 12 del mediodía y de 1 a 4 p.m.

NDP

Las Vegas – 21 Diciembre-. La representante venezolana llegó a posicionarse como una de las 10 mujeres más hermosas del universo al entrar en el Top 10 del certamen la noche de este domingo.

“Venezuela les doy las gracias por todo su apoyo estoy orgullosa de llevar a venezuela en mi corazón y habérselos presentado al universo entero, Los amo con todo mi corazón”, escribió Jiménez.

Junto a la foto en la que se ve durante su participación en el desfile de traje de baño Mariana aseguró: “Está experiencia jamás la olvidaré ❤️”.

San Cristóbal – 21  Diciembre-.  Lo común en los concursos de belleza es que las  “metidas de pata” sean de las concursantes, no de los encargados de anunciar a la ganadora, tal como ocurrió en esta última edición de Miss Universo.

El presentador Steve Harvey se equivocó al anunciar a la ganadora permitiendo que la colombiana Ariadna Gutiérrez, cumpliera el sueño del “Back to Back”, que en el año 2009 fue de Dayana Mendoza y Stefanía Fernández, ambas venezolanas; para luego convertir ese sueño en una terrible pesadilla, donde Paulina Vega (Colombiana), Miss Universo 2014 le quita la corona a su paisana, dejándola en un mar de llanto.

Victoria amarga

Harvey regresó de nuevo al escenario para rectificar “su error”, y entregarle a  Miss Filipinas, Pia Wurtzbach, la corona que le correspondía por tener la calificación perfecta que le adjudicaba la corona de Miss Universo 2015.

Reviva el momento

Caracas – 18 Diciembre-. Fue un año desastrozo para el cine hecho en casa. Las últimas cifras de taquilla así lo revelan. Pero El malquerido, la nueva película del cineasta Diego Rísquez, con guión de Robert Gómez, Emiliano Faría y el propio Rísquez, y protagonizada por el cantante Jesús “Chino” Miranda en el rol del cantante venezolano Felipe Pirela, tiene sin embargo todos los ingredientes para levantar a última hora los números.

Es el propio Pirela quien narra -muy al estilo de biopics como Ray, de Taylor Hackford, sobre Ray Charles, y La vida en rosa, de Olivier Dahan, sobre Édith Piaf, en las que el protagonista viaja al pasado una y otra vez- su propia historia al presentador de un programa de televisión.

Una estructura rígida y, sí, un tanto esquemática, que sin embargo le permite a Rísquez pasearse fácilmente y sin muchos artificios con su cámara por algunos de los episodios más relevantes de la vida del llamado “Bolerista de América”: la dulce relación con su madre Lucía (a la que Sheila Monterola nunca atina a prestarle un único acento), su sueño infantil de convertirse en grandeliga, su oficio como vendedor de mandocas y empanadas en las calles del barrio El Empedrado, en Maracaibo, donde nació; su incursión en algunos programas radiales, su paso por la orquesta Billo’s Caracas Boys junto con José Rafael “Cheo” García (encarnado por Vicente Peña, un actor al que los cineastas deberían prestar más atención), su polémico matrimonio con Mariela Montiel (Greisy Mena), de trece años, y sus primeros éxitos en el exterior.

Es precisamente este primer tramo -acaso los primeros cuarenta minutos de la cinta- el que Jesus “Chino” Miranda aprovecha para convencer al espectador de que madera tiene como actor. Un esfuerzo que, lamentablemente, no logra sostener cuando el guión comienza a exigirle mayores matices y constrastes.

Porque, aunque a ratos de manera velada, y a ratos muy sugerida, Rísquez no puede dejar de hacer alusión al vertiginoso ocaso de Pirela: su adicción a las drogas y sus infidelidades hetero y homosexuales. Las trampas caza ratones en las que termina cayendo inevitablemente, víctima de su mánager. Y su período en prisión. Lomito que en boca de otros realizadores seguramente hubieran cobrado otro sabor.

Extrañamente, es cuando Rísquez se toma algunas licencias de autor que la película fluye más naturalmente y se hace más cálida y cercana al espectador. Como la secuencia en la que Felipe Pirela comparte primero el camerino y luego el escenario -además de un inocente beso- con la cantante cubana La Lupe. Un encuentro que nunca ocurrió en la realidad.

Es Samantha Castillo (Pelo malo) quien se mete con holgura en la piel de la atormentada intérprete de Puro teatro en una de las secuencias más mágicas y memorables del filme: el dúo que hacen Pirela y La lupe sobre las tablas de un botiquín donde un grupete de borrachos (interpretados socarronamente por el cineasta Carlos Azpúrua, el ex diputado Fernando Soto Rojas y por el arquitecto Fruto Vivas) desata abruptamente un altercado.

O como la licencia del asesinato de Pirela, quien en verdad perdió la vida en la calle, frente al Hotel Cecilia`s Place, a pocos kilómetros de San Juan, cuando Luis Rosado Medina (en la piel de un maduro e interesante Carlos Cruz) descarga su pistola desde un carro en movimiento, y no a la orilla de la playa.

Todo ello, hay que decirlo, con un hermoso empaque visual, producto de la dirección de fotografía del maestro Cezary Jaworski, quien colorizó además la cinta, pensada inicialmente para ser presentada en blanco y negro. Y del propio Rísquez,quien parece haber seleccionado con pinzas locaciones que son emblemas de la arquitectura de la época, como el Club Táchira, el Hotel del Lago y hasta la redacción del diario Panorama, en Maracaibo.

Al final, por cierto, Diego Rísquez le hace un guiño a los conocedores de su estética cinematográfica. La secuencia en la que Pirela y su esposa Mariela se miran frente a frente, cada uno sentado a la orilla de una mesa que reposa sobre el mar, da sobre todo muestras de aquella vieja época de películas más personales y de culto como Orinoko, nuevo mundo (1984) y Amérika, terra incógnita (1988).

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